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Un extraño Caso de Karma. Por el Maestro Sheng-yen Lu, Capítulo 34 del libro Mi Encuentro con el Mundo de los Espíritus
Era la noche del Año Nuevo y afuera hacia un frío congelado. Justamente cuando estaba disfrutando la cena de esa noche junto a mi familia, Hsie Chun Hsiong, un buen amigo mío, tocó la puerta.
"Viejo Lu, tienes que ayudarme. Mi sobrina se está muriendo," me dijo con cierta desesperación, cargando en sus brazos una estatua del Protector Wei-to. Hsie Chun Hsiong era Budista y una persona sincera y amable que atendía la Sociedad del Loto de Taichung. También tenía un altar en su casa.
"¿Adónde se encuentra ella ahora?"
"En el Auditórium Budista de Wufung. Los devotos de allá están con ella tratando de ayudarla con recitaciones."
Sin pedir más detalles me puse mi chaqueta y después de postrarme delante de los Budas en mi altar, salí con él en un taxi que esperaba fuera. Durante el trayecto Hsie Chun Hsiong me puso al tanto de todo lo que había sucedido.
Su sobrina Min Yü estudiaba en la facultad de Pedagogía de la Universidad Nacional de Taiwán. Era una joven bonita y le había ido bien en sus estudios hasta que se enfermó dos años atrás al comenzar a hablar cosas sin sentido. Dormía durante cuatro o cinco días consecutivos y no quería comer ni beber durante ese tiempo. Finalmente la Universidad notificó a su padre, el Sr. Liu Ta, para que se la llevara de la Escuela y la pusiera en tratamiento. En el Hospital para Enfermedades Mentales los médicos registraron sus ondas cerebrales y al no encontrar nada anormal no pudieron establecer un diagnóstico. Luego consultaron con un médico extranjero, que tampoco logró esclarecer el problema. El Sr. Liu Ta era un comerciante rico del centro de Taiwán y después de gastar casi un millón de dólares taiwaneses en tratamientos médicos sin que hubiese una mejoría, decidió buscar ayuda en los dioses.
El chi tung del Templo Wang Yeh Kung en Puli le dio el siguiente consejo: "La vida de Min Yü corre peligro y para cambiar su destino hay que dar ofrendas y practicar ciertos rituales. Además, ella debe quedarse en el templo durante cuarenta y nueve días." No obstante, la mayoría de ese tiempo ella se quedaba en un sueño letárgico. Cada vez que despertaba manifestaba un grado mayor de ira. Al final, el tratamiento solicitado a la deidad del Templo Wang Yeh Kung resultó ser ineficaz y los medios del chi tung quedaron agotados. Después la familia se dirigió al dios del Templo Wu Wang en Tainan. Se arrodillaron delante del Emperador de Jade y quemaron una caja entera de dinero de papel para los espíritus. Sin embargo, la condición de Min Yü no mejoró. Durante días buenos ella se quedaba en estado letárgico sin hablar y durante días malos se comportaba como una salvaje, moviéndose de arriba para abajo y alternando la risa con el llanto. Además, mostraba una fuerza tan increíble que incluso diez personas no lograban controlarla. Pasó medio año de tratamiento en el Templo Wu Wang y su condición aún seguía igual. Después su familia la presentó al abad del Templo Tz'u Yün y ese monje les mostró un abanico con poder de exorcizar demonios. Según su opinión, la joven estaba poseída por el espíritu de un pez carpa. En un ritual cantó el Dharani de la Gran Compasión, esparció agua consagrada y tocó el cuerpo de Min Yü con su abanico - pero no se veía ningún resultado. Al cumplir dos meses en este tratamiento el monje se mostró desanimado: "No sé que decir, ese demonio de carpa es demasiado fuerte. Lo lamento, no puedo ayudarle. Por favor, busque ayuda en otra parte, no puedo hacer más nada." Entonces, el Sr. Liu Ta llevó a su querida hija al Templo Wu Chi Wang Mu. El chi tung en ese lugar pegó todo tipo de talismanes de papel en su cuerpo y le prohibió comer; sólo podía beber agua preparada con talismanes escritas por los chi tung. Después de tres o cuatro días Min Yü desarrolló fiebre, toda su piel oscureció, su mirada se tornó vacía y continuamente murmuraba consigo misma. La situación se agravó, ya que en lugar de curarse se estaba muriendo por la falta de alimentos. Los chi tung reconocieron que su ayuda carecía de efecto y su padre la ingresó nuevamente al hospital mental donde le aplicaron choques eléctricos como terapia.
Mi amigo Hsie Chun Hsiong continuó informándome: "Hemos visitado cerca de cien templos en Taiwán y ninguno pudo ayudarla. Incluso pedimos orientación del famoso Budista Li Ping Nan, pero él no quiso involucrarse, ya que sólo se dedica a dar discursos sobre sutras. De repente me recordé de ti, pues sé que tienes cierto poder psíquico. Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance. Por favor, trata de ayúdale; si no, va a morir. Hace un rato manifestó que dos seres vinieron a quitarle la vida."
Después de llegar al Auditórium Budista en Wufung, me postré delante del altar. Veía a muchos miembros de la Sociedad Budista que se habían reunido con el fin de recitar para Min Yü. Mi corazón se conmovía al encontrar que tantas personas habían sacrificado la noche del Año Nuevo por querer ayudar a una joven cuya vida se acercaba a la muerte. Min Yü estaba sentada y hablaba en un tono de voz alto y cortante. Sus palabras se referían a su propia muerte; incluso describía los guardias que se habían presentado con máscaras de calaveras para buscarla. También señaló con su dedo hacia las personas que estaban rezando y las insultó. "¿Para qué sirve rezar el nombre del Buda? El dios de la muerte viene como quiera para llevarme." Saludé al Sr. Liu Ta y su señora. Después de conversar un rato con ellos sobre su hija, empleé el ritual budista del Dharani de la Gran Compasión preparando un poco de agua para rociarlo sobre la joven. No se observó ninguna respuesta.
Luego pedí a los devotos presentes recitar el nombre del Bodhisattva Ksitigarbha. Estando parado en medio del salón me quedé mirando fijamente la estatua del Bodhisattva Ksitigarbha sobre el altar y recé el Mantra del Dharma Correcto de lo Primordial y Ultimo, pidiendo al Bodhisattva Ksitigarbha manifestarse. Al poner a funcionar mi visión psíquica vi como el suelo debajo del altar se abrió y lentamente surgió un Bodhisattva con la Corona de Cinco Budas, una túnica y un bastón de metal. Abriendo sus ojos el Bodhisattva dijo: "Lien-shen, muchas personas de ahora sufren enfermedades kármicas debido a sus terribles actos del pasado. Soy un Cuerpo de División del Bodhisattva Ksitigarbha. Es inútil llorar por ayuda, ya que este caso obedece a una consecuencia kármica."
"Bodhisattva, por favor dígame, si la joven va a morir esta noche."
"No; lo que se escucha son nada más palabras de sus enemigos kármicos para asustarla. Todavía no va a morir. Como quiera, esa clase de enemistad no se resuelve simplemente con morir."
Bodhisattva, ¿qué tipo de enfermedad tiene ella? ¿Podría yo ayudarle?"
"La vibración de su espíritu está entrelazada con la de sus enemigos kármicos. Exigirá mucho esfuerzo para separarlas."
Acabado de decir esas palabras, la imagen del Bodhisattva Ksitigarbha lentamente desapareció. La tierra se unió de nuevo sin dejar seña de nada. Transmití ese último mensaje del Bodhisattva al Sr. Liu y sus cejas se fruncieron. También le expliqué que las palabras de su hija mencionando a alguien que venía a matarla esa noche no eran más que amenazas. Y así fue, ella no murió esa noche y decidieron llevarla al Templo Kuan en Tainan para descansar.
Después de unos días el Sr. Liu vino a verme en mi casa. "Sr. Lu, por favor, le ruego que haga todo lo que esté en su poder para que mi hija se sane. Si no conseguimos una mejoría, entonces tendremos que dejarla en un asilo. Hemos gastado todas nuestras energías en búsqueda de una cura. El Templo Kuan en Tainan nos llamó hoy diciendo que ella está muy intranquila y que no la pueden mantener más en ese lugar. Iremos esta noche para traerla a nuestra casa. Por favor, si le es posible, venga mañana a las 7:00 a.m. a nuestra casa para ayudarle con su poder espiritual, se lo ruego."
Traté de consolarlo: "Está bien, haré lo que pueda. Al fin todo depende del Buda-Dharma y estoy convencido que mediante su poder ilimitado la psicosis de su hija se puede curar."
Esa noche, antes de retirarme, encendí un incienso y con el caso de la joven en mente me puse a rezar. Luego, tratando de descansar, justamente en el estado límite entre la vigilia y el sueño, sucedió algo muy extraño: Veía un escenario muy oscuro con un gran puente sobre un río. Había mucha neblina y era de noche. Distinguí a un hombre cargando a una mujer que llevaba una gran piedra amarrada a su cuerpo. De repente el hombre tiró a la mujer al río. Se oía un 'plop' y ella se hundió en el agua. Por un momento me parecía que yo era esa mujer que estaba luchando desesperadamente por respirar. Luego vi al mismo hombre sacar una espada de tipo samurai y correr detrás de otro hombre en un callejón oscuro. Después de matarlo, el hombre tiró el cuerpo ensangrentado de su víctima al mismo río en una zona de arena movediza. Vi claramente como el cadáver se hundía lentamente en la arena hasta que únicamente se distinguía un brazo, que al final también desapareció. Luego el hombre, acabado de matar a esas dos personas, volteó la cara y al mirarlo atentamente vi que sus facciones se transformaron poco a poco en las de Min Yü. Enseguida comprendí que él y Min Yü eran una y la misma persona. Me desperté y miré el reloj; eran las 4:00 a.m.. Me levanté, lavé mi cara y me acerqué a mi altar. Después de encender un incienso pedí orientación a los Budas. Muy rápidamente recibí el siguiente mensaje: "Las escenas que acabas de ver son las causas kármicas de la previa encarnación de Min Yü. Las almas de las víctimas se han apegado a ella en búsqueda de venganza. La única manera en que ella puede zafarse de ellos sería desenredar exitosamente este nudo de sufrimiento que ella originó."
A la 7:00 a.m. llegué a la residencia del Sr. Liu. Min Yü estaba en la cama sin decir una palabra. Sus ojos se veían hundidos. Conté al Sr. y la Sra. Liu la visión que había tenido y el mensaje de los Budas. Ambos quedaron muy impresionados y guardaron silencio. Más tarde vinieron a mi casa. Saqué una versión china de la tabla Ouija y puse los dedos del Sr. y la Sra. Liu sobre una moneda con el fin de establecer una comunicación espiritual. Recibimos el siguiente mensaje: "En su vida previa Min Yü mató a un hombre y a una mujer. Esta vez ella renació como mujer. Las almas de sus víctimas pasaron por sufrimientos indecibles. El Bodhisattva Ksitigarbha del Bajo Mundo les concedió un decreto con que tienen autorización de quitar la vida a Min Yü. Durante ocho años Min Yü debe pasar por tormentos mentales para pagar por la tortura del hombre y de la mujer. Los apellidos del hombre y de la mujer fueron Huang y Lin, respectivamente. Debido a que se trata de una enfermedad kármica, las deidades de los templos no pudieron lograr nada con sus esfuerzos por ayudar a su hija." Las palabras captadas en la tabla de Quija eran muy claras y el Sr. y la Sra. se miraron desalentados; luego la Sra. Liu respiró profundamente y dijo: "Ahora entiendo por qué cuando Min Yü se descompone pide clemencia de alguien llamado Huang y Lin. Ella siempre dijo que su quebranto mental era la consecuencia de haber asesinado esas personas en otra vida."
Cuando el Sr. Liu preguntó por medio de la tabla, si quedaba alguna esperanza, recibió la siguiente respuesta: "El que comenzó el problema debe también terminarlo." Con la intención de descubrir qué se podía hacer, invoqué al Bodhisattva Ksitigarbha y le pedí su autorización para permitir que las dos almas torturadas pudiesen venir a la tabla y hablar con nosotros. Cuando las dos almas llegaron, primero rechazaron cualquier negociación, decididos a seguir con las mortificaciones de Min Yü hasta que muriera. El Sr. Liu y la Sra. no se cansaron de rogar por clemencia, incluso trataron de convencer a las almas que lo mejor para todos sería deshacer ese nudo kármico en lugar de mantenerlo. Al final las dos almas aceptaron las siguientes recompensaciones: 1) Mandar hacer una estatua del Buda forrado de oro y dedicar los méritos correspondientes a esas dos almas; 2) patrocinar durante tres días una ceremonia de Liberación invocando al Bodhisattva Ksitigarbha y dedicar los méritos a las dos almas; 3) prometer ayudar a construir un templo budista donando la suma de 160.000 dólares taiwaneses para esa obra y dedicar los méritos a las dos almas; 4) durante los próximos cinco años patrocinar una ceremonia para la Liberación de las almas en el séptimo mes lunar y dedicar los méritos a ellas. Con la presencia de la Madre Dorada del Estanque de Jade, del Buda Sakyamuni y del Bodhisattva Ksitigarbha en el Templo Tz'u Hui Lei Tsang como testigos, esos términos se aceptaron y debían cumplirse. Al final de las tres Ceremonias de Liberación el decreto de venganza se anularía y Min Yü recobraría la claridad mental.
Para salvar a su querida hija, el Sr. y la Sra. Liu se arrodillaron delante del altar y prometieron aceptar y cumplir dichos cuatro términos. Las Ceremonias de Liberación, invocando al Bodhisattva Ksitigarbha, se llevaron a cabo en mi templo en presencia de mi amigo Hsie Chun Hsiong, el Sr. Liu Ta y dos devotas de la Sociedad del Loto y las precedí personalmente. Recitamos el Sutra de Ksitigarbha y seguimos la Liturgia del Arrepentimiento. Seguí el ritual acostumbrado de las prácticas budistas al leer primero la oración del intento, que luego se quemó. También realicé una serie de mudras así como la transformación de la ofrenda de alimentos, según el método que el Señor Tres Cumbres Nueve Estados me había enseñado..
El Sr. Liu cumplió rápidamente con la primera condición mandando hacer un Buda forrado de oro, igualmente con la segunda. La tercera condición podía efectuarse en el futuro, cuando el Templo Lei Tsang habría crecido (y tendría que construir su propio local). Para completar la cuarta condición era necesario esperar cada año el tiempo preciso.
Conociendo los detalles de esta historia, no es de sorprenderse que al séptimo día después de las tres Ceremonias de Liberación en las cuales se invocó al Bodhisattva Ksitigarbha, Min Yü comenzó a recobrar el control de su mente. Aproximadamente un mes más tarde estaba completamente curada y mostró la misma salud y fortaleza que antes. Actualmente trabaja como maestra auxiliar. Al cobrar su primer salario se puso tan contenta que lloró como una niña. Pronto finalizará su carrera como maestra en la Universidad. Ahora en adelante no tendrá obstáculos para llevar una vida normal.
(Nota: Las personas y eventos mencionados en este capítulo son reales, sin embargo, los nombres son ficticios para proteger la familia y el futuro de la joven.)
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