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Cómo Disolver las Transgresiones.
(Del libro # 75 "True Buddha Dharma: The Inner Commentary" del Gran Maestro Sheng-yen Lu, publicado en chino en 1988)


Muchos practicantes del Verdadero Buda me han preguntado, si sus transgresiones y su karma negativo realmente se anulan con el arrepentimiento y si luego quedan libres de las retribuciones kármicas negativas.

Esta es una pregunta muy compleja y difícil de contestar. Quiero dar las siguientes explicaciones:

La ley del karma funciona de tal manera, que si se estableció una causa se produce una consecuencia. Una causa buena resulta en una consecuencia buena. Una causa mala resulta en una consecuencia mala. Las buenas y malas causas no se anulan unas a las otras.

Si alguien después de haber cometido una ofensa menor, sabiendo que actuó mal, realiza una acción buena mayor con la esperanza de neutralizar con ella la ofensa menor, esto no será posible. Primero, recibirá una consecuencia negativa menor y luego otra consecuencia positiva mayor. Cada acto produce su propia retribución. Las conexiones entre causa y efecto son muy sutiles y complejas y no hay error en ellas.

Al conocer esta ley, los Bodhisattvas se cuidan de las causas mientras que los seres sintientes se asustan de las consecuencias. Los Bodhisattvas son muy cautelosos para no cometer ni la menor ofensa, ya que hasta la menor ofensa produce una retribución. Nunca debemos dejarnos llevar por las opiniones de otras personas para cometer cualquier ofensa y pensar que sólo se trata de una ofensa menor.

Sin embargo, aunque el karma no puede ser anulado, puede ser "intercedido" y "transferido". En lugar de ser borrado, el karma puede ser canalizado de las siguientes maneras:

a) Por medio de la intercesión - En este caso el Gran Maestro emplea su poder trascendental e intercede en el sufrimiento de sus devotos, removiendo sus infortunios y calamidades.

b) Por medio de la transferencia - En este caso el Gran Maestro emplea su poder trascendental y transfiere las consecuencias negativas, por ejemplo, a la tierra, eliminando de este modo los infortunios y las calamidades de sus devotos.

En otras palabras, las retribuciones de los devotos son absorbidas por el Gran Maestro o son transferidas a rocas, árboles grandes o a la tierra por medio del poder trascendental del Gran Maestro. De este modo, la ley de causa y efecto se mantiene intacta y las retribuciones son intercedidas y transferidas.

La "intercesión" y la "transferencia" sólo pueden ser practicadas por Maestros del Vajra completamente realizados. Los practicantes ordinarios no tienen esa habilidad, a menos que los Budas y Bodhisattvas, llenos de compasión por los devotos, desciendan y realicen la intercesión y la transferencia para ellos disolviendo de este modo sus retribuciones sin que se enteren.

¿Qué pueden los practicantes y devotos hacer para obtener el beneficio de la intercesión y transferencia y ser liberados de las retribuciones?

  Hay ocho métodos:

  1. Recitar el Sutra del Alto Rey Avalokitesvara mil veces.
  2. Recitar el Mantra del Corazón del Gurú Raíz un millón de veces.
  3. Practicar el Yoga del Arrepentimiento durante doscientas sesiones.
  4. Rendir veneración a los Budas y dar ofrendas para los fines de construcción y elevación de Templos Budistas, pagodas y estatuas budistas.
  5. Recitar los nombres (epítetos) de los Budas y Bodhisattvas, hasta recibir una respuesta espiritual.
  6. Practicar la meditación Zen hasta lograr el poder de la disciplina, de la concentración (Samadhi) y de la sabiduría.
  7. El Gurú Raíz ayuda al devoto y mediante un método tántrico le confiere energía espiritual y efectúa la "intercesión" y la "transferencia" para él.
  8. La Transmutación al Vacío.

Estos ocho métodos son completamente secretos. El primero confía en "el poder del sutra", el segundo en "el poder del mantra", el tercero en "el poder del Dharma", el cuarto en "el poder de la caridad", el quinto en "el poder de los Budas", el sexto en "el poder de la concentración (Samadhi)", el séptimo en "el poder del Gurú" y el octavo en "el poder del Vacío".

El Buda Viviente Lien-shen desea que todos comprendan que los primeros siete métodos corresponden a la "intercesión" y a la "transferencia". Solo el octavo método verdaderamente disuelve las ofensas.

Por lo tanto, la verdadera fórmula que remueve las transgresiones es la "Transmutación al Vacío", lo que significa alcanzar el "Logro de la Vacuidad". Cuando uno verdaderamente penetra en el principio de la Vacuidad, luego se desapega de todas las formas y de todos los fenómenos, incluso pasa más allá de todo Dharma, de toda palabra y de todo fenómeno ligado al ego y llega a la "Vacuidad de las Condiciones de las Tres Ruedas".

Comprendemos por "Vacuidad de las Condiciones de las Tres Ruedas" lo siguiente:
La Realidad Última de la Mente, el Maravilloso Principio del Estado Búdico, La Luz de la Mente, la Maravillosa Sabiduría del Estado Búdico.
¡Esto es Liberación y Nirvana!

Este principio es muy profundo y sutil. Ahora trato a decirlo con palabras sencillas:

La Vacuidad, la Verdad última, trasciende todo lo tangible. Por eso podemos comprender que aunque haya retribución, la retribución es a la vez vacía. Aunque muchas retribuciones son mixtas y complicadas, en la Transmutación al Vacío el "Yo" deja de participar y las retribuciones no encuentran en qué manifestarse.

Si un practicante del Verdadero Buda alcanza a través de la cultivación el Reino del Vacío, su espíritu se despierta completamente y sobrepasa todo lo tangible. En ese estado ninguna retribución podrá tomar lugar, ya que el practicante realizó la Transmutación al Vacío y en la Vacuidad no hay objeto en que la retribución pudiese manifestarse. En esa dimensión, aunque haya retribución, la retribución no puede causar ningún obstáculo al practicante, sino ella misma se vuelve vacía.

Quiero ilustrar esto con un ejemplo:

Supongamos que usted tuviese un enemigo de una vida previa (un espíritu desencarnado y malintencionado). En su presente vida, aquél espíritu le persigue por todas partes para vengarse. Sin embargo, si usted ya cultivó la dimensión de la Vacuidad, donde no surge ningún pensamiento en vano, donde reina la quietud y la tranquilidad del espacio vacío, en ese reino no existe la forma (el cuerpo). Luego, el amargado espíritu desencarnado no podrá encontrarle. Como todo es vacío, "¿en qué puede el polvo caer?" (Palabras famosas de Hui-neng, Sexto Patriarca del Budismo Zen)

El Buda Viviente Lien-shen considera que sólo después de alcanzar la dimensión de la Transmutación al Vacío las transgresiones verdaderamente pueden ser disueltas, todos los demás métodos pertenecen a la "intercesión" y a la "transferencia". El Karma no se anula.




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Presentado por Renate Roos.
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