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PALABRAS DEL BUDA


Discípulos, hay tres personas que raras veces aparecen en este mundo: 1) un Buda, 2) alguien que expone y disemina el Dharma y 3) alguien cuyo corazón está lleno de gratitud y alegría.

Discípulos, en este mundo encontramos tres tipos de personas. El primero es una persona cuyo caracter se reconoce fácilmente; es arrogante, irreflexivo, acusador y tenso. El segundo es una persona cuyo carácter es difícil de reconocer; es tranquilo, humilde, cuidadoso, de pocas palabras y pocos apegos. El tercero es una persona cuyo carácter no obedece a lo que se puede reconocer; es una persona que extinguió completamente todas las impurezas.

Discípulos, en el mundo hay gentes que violan la tres reglas del sendero mediante sus acciones, su manera de vivir y su visión general de las cosas. Los que violan las reglas por medio de acciones matan, roban, cometen actos sexuales pecaminosos, mienten, difaman, usan palabras que acaban con la armonía y charlan vanidades sin parar. Los que violan las reglas por medio de su forma de vivir, producen su sustento y obtienen ganancias por vías inmorales. Los que violan las reglas de la visión correcta, sostienen posturas como "no es necesario ser caritativo ni dar ofrendas; no hay actos buenos ni malos, ni consecuencias que maduren de esos actos; no existe ni este mundo ni otros; no hace falta guardar el respeto filial, alcanzar la Iluminación ni renunciar."

Discípulos, esfuércense contínuamente para purificar las acciones de cuerpo palabra y mente. Purificar acciones del cuerpo implica no matar, no robar y no cometer actos sexuales pecaminosos. Purificar las acciones de la palabra implica no mentir, no difamar, no usar palabras que destruyen la armonía y no charlar vanidades sin parar. Purificar el karma de su mente implica no desarrollar apegos y codicias, no reaccionar con ira y odio y no incubar ideas erróneas.

(Libro IV, Capítulo 1, versículos 1/6, Buddha-Dharma, Numata Center, Berkely, California)


Un Día Mahanama visitó al Santo Venerado por el Mundo y dijo: "Santo Venerado, ¿cómo usted determina quien es un devoto?" El Buda dijo: "Mahanama, simplemente al tomar refugio en el Buda, el Dharma y el Sangha, uno se convierte en devoto." Mahamana dijo: "Santo Venerado, ¿cómo usted determina cuáles son los devotos que practican los preceptos con una fe libre de ego, con generosodad libre de ego y con sabiduría?" El Buda dijo: "Mahanama, los preceptos de los devotos son los que prohiben matar, robar, cometer actos lascivos, mentir y beber bebidas alcohólicas. La fe de un devoto es tener fe en a Iluminación del Buda. La generosidad libre de ego es el antídoto de los apegos, de una mente miserable, y es disfrutar de alegría por medio de actos generosos. La sabiduría del devoto es saber que todas las cosas al final se extinguen; es saber dar la espalda al mundo de la codicia y abandonarlo. Es conocer el sendero que lleva hacia la cesación del sufrimiento".

Libro IV, Capítulo 1, versículo 1/3, Buddha-Dharma, Numata Center, Berkely, California)


El Santo Venerado por el Mundo llamó a sus discípulos y dijo: "Mis discípulos, hombres o mujeres, laicos y renunciantes, hay cinco pensamientos que uno siempre debe tener en mente: 1) Estoy destinado a envejecer y no puedo evitar la vejez; 2) estoy destinado a enfermarme y no puedo evitar la enfermedad; 3) estoy destinado a morir y no puedo evitar la muerte; 4) las personas que amo y las cosas que poseo son todos impermanentes; 5) soy heredero de mi karma y debo recibir el karma que acumulé.

Mis discípulos, en la juventud la gente tiene mucho orgullo e intoxicado de su orgullo comete acciones malsanas de cuerpo, palabra y mente. Es cuando se reconoce que no puede evitar la vejez que decae su orgullo. De igual manera, estando en salud, la gente está llena de orgullo e intoxicado de su orgullo comete acciones malsanas de cuerpo, palabra y mente. Sólo cuando de da cuenta que no puede evitar la enfermedad, se apaga su orgullo. De la misma manera, mientras se disfruta de la vida, con orgullo se piensa que vivirá para siempre. Intoxicado de orgullo, se comete muchas acciones malsanas de cuerpo, palabra y mente. Pero, cuando se reflexiona y comprende que un día debe morir, entonces decae su orgullo. Andando detrás de objetos de amor y placer, la gente comete acciones malsanas de cuerpo, palabra y mente. Pero, al darse cuenta que todo es impermanente y cambia constantemente, disminuye su codicia. Toda la gente comete acciones malsanas de cuerpo, palabra y mente, pero cuando aprende que cada uno es heredero de su karma malsano, se controla y pone fin a sus acciones malsanas.

Mis discípulos, mientras exista el nacimiento, existirá la muerte, y el hombre ordinario no puede trascender la vejez, la enfermedad y la muerte. Ellos obedecen a su karma. El que reflexiona sobre esto constantemente, podrá encontrar el sendero; y si continuamente practica el sendero, se liberará de las cadenas y purificará su karma malsano.

(Libro VI, Capítilo I, versículo 4/4, Buddha-Dharma, Numata Center, Berkely, California)

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Presentado por Renate Roos.
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