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Milarepa canta la Canción del Refugio. (Enseñanza del Buda Viviente Lien-shen, 21/8/97)
Al día siguiente llegó un grupo de fieles de Gu Tang con sus ofrendas. Pidieron a Milarepa una enseñanza del Dharma. En respuesta, Jetsun les enseñó la oración del Refugio y les explicó los beneficios de la práctica del Dharma. Ellos le preguntaron: "¿Prácticas tú también la oración del Refugio?" y Milarepa les contestó: "Sí. Esta oración es mi único amparo y sólo de ella proviene mi devoción y mi práctica. Ustedes también deben venerar con fervor a su Gurú y las Tres Joyas, no meramente en palabras, sino aceptándolos con sinceridad como su verdadero refugio. El beneficio que esto origina es muy grande, tal como les expliqué anteriormente. Todos deben sentirse contentos y satisfechos con esta oración." Entonces, Milarepa les cantó una canción en la cual expone los diferentes marcos de referencia en que se puede entender el Refugio y los animó a practicar el Dharma.
¡Reverencia a todos los Gurúes!
El Buda, el Dharma y el Sangha
son los tres Refugios externos;
también yo los acepto como mi amparo:
depositando toda mi fe en ellos
he obtenido gran alegría y satisfacción.
La suerte les acompañará, si en ellos toman refugio.
El Gurú, el Yidam y los Dakinis
son los tres Refugios internos.
también yo los acepto como mi refugio.
Depositando toda mi fe en ellos
he obtenido gran alegría y satisfacción.
La suerte les acompañará, si en ellos toman refugio.
Los Canales, el Prana y las Gotas de Luz
son los tres refugios secretos.
Depositando toda mi fe en ellos
he obtenido gran alegría y satisfacción.
La suerte les acompañará, si en ellos toman refugio.
La Forma, la Vacuidad y la No-dualidad
son los tres refugios reales.
Depositando toda mi fe en ellos
he obtenido gran alegría y satisfacción.
La suerte les acompañará, si en ellos toman refugio.
Si no procuran el Refugio,
¿quién les protegerá del sufrimiento eterno?
Día y noche su morada, el cuerpo, se decae
al descomponerse los Cuatro Elementos.
Pasando los meses y años
al fin, el agua los disuelve.
Para los que mueren, ese flujo corrosivo
no es ni alegría ni placer.
Es como la sombra a la hora de la puesta del sol;
aun queriendo evitarla,
jamás se podrá evitar su toque.
Prestar atención a la muerte es un "maestro" budista
que nos enseña practicar obras meritorias.
Siempre hay que pensar y recordar
que a la hora de morir la alegría estará ausente.
Si un pecador pondera la naturaleza de la muerte
aprende una gran lección de la verdad.
Ojalá que madure el pensamiento:
"¡Cuán arrepentido me siento pensando en el momento del partir."
Si un hombre rico se confronta con la muerte
aprende una gran lección de la verdad.
Se da cuenta que los dioses y el dinero son sus enemigos.
Ojalá que madure el pensamiento:
"Siempre debo practicar la generosidad."
Si un hombre viejo siente la cercanía de la muerte,
aprende una gran lección de la verdad.
La vida es corta y transitoria.
Ojalá que madure el pensamiento:
"Después de todo, la vida no es más que un triste sueño."
Si un hombre joven se encuentra con la muerte en su vecindad,
aprende una gran lección de la verdad.
La vida es corta y pronto se disuelve en el olvido.
Ojalá que madure y practique sus devociones.
Los padres que nos amparan alivian nuestros pesares;
pero, los huérfanos
deben llevar su carga ellos mismos.
Un abrigo de piel suave y fino es de gran confort;
pero, para el que nunca lo usó,
queda fuera de toda imaginación.
Una finca con abundantes cosechas pone fin a la pobreza;
pero, el que nunca trabajó,
jamás podrá disfrutar tal alegría.
El que practica el Dharma disfruta de alegría;
pero, los que no practican,
jamás podrán experimentarla.
Les exhorto que compartan sus cosas con generosidad
y jamás tendrán que pasar hambre.
Si quieren contrarrestar su pereza y somnolencia,
deben practicar muchos actos de benevolencia.
Recordar siempre las miserias de los reinos inferiores
les ayudará a todos a practicar el Budismo.
Después de escuchar esta canción, muchos de los presentes llegaron a ser grandes devotos budistas.
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