Informaciones Generales
La Escuela del Verdadero Buda
El Templo Chang Ming Tang
Libros & Textos
Boletín Luz de la Flor
Enlaces


Desde el Retiro: Un Hombre Solitario
con la Pierna Adolorida

(Artículo del Gran Maestro Sheng-yen Lu, publicado en True Buddha News # 355)

Hace unos días salí de compras al mercado. Una de las vendedoras en la entrada del mercado estaba usando muletas. Ella acostumbraba saludar a los compradores y visitantes de una manera muy cordial.

"¿Qué te pasó?" La pregunté curioso.
"Sufrí un accidente automovilístico," me respondió.
"¿Hace cuánto tiempo?"
"Hace dos meses. Consulté a varios médicos, pero hasta el momento no he mejorado. Todavía siento un dolor terrible." Su expresión facial era un reflejo de su sufrimiento.
"Por favor, tráeme un vaso de agua."

Ella me lo consiguió sin saber lo que tenía en mente. Me aparté a un lugar tranquilo. Luego bendije el agua visualizando a la Madre Dorada del Estanque de Jade entrar en el agua.
Luego expliqué a la Joven vendedora: "Bébate esa agua y tu pierna se curará y el dolor se calmará." Ella se la bebió toda.

Después de dos días se recuperó. Ya no tenía que usar las muletas porque podía pararse y caminar normalmente.
¡Estaba feliz! Le había ayudado sin saber su nombre, su edad o su dirección. Por eso no transferí los méritos a la Madre Dorada del Estanque de Jade cuando regresé a mi casita.
Pasó un tiempo.
Un día estuve haciendo ejercicios abdominales. Acostado en el suelo metí mis pies debajo del borde de la cama y me concentré en mis ejercicios. El día siguiente, cuando me desperté, mi pierna izquierda estaba hinchada. Cuando pisé el suelo, el dolor era tan fuerte que casi grité.
"Esto es terrible," pensé. "¿Se debe a una transferencia o a mis ejercicios? ¿Lastimé mis tendones o huesos o es una infección?"
Pensé: "Ahora que vivo recluido y solo, mi pie está hinchado, casi no puedo moverme y con solo tocarlo, me duele. No tengo a nadie para ayudarme. ¿Qué voy a hacer? Ni siquiera conozco un médico en esta zona."
Cuando comencé este retiro, pensé: "Gozo de la protecciónde los Buda, Bodhisattvas y Protectores del Vajra; por lo tanto, no encontraré ningún problema. Ni siquiera la gripe más leve podrá afectarme. Vivir en soledad será muy refrescante para mí."
Sin embargo, frente esta señal de la impermanencia me di cuenta que algo andaba mal, muy mal.
Contar con dos brazos pero solo con una pierna me trajo muchos inconvenietes. Primero me moví brincando con mi pie derecho, pero luego terminé gateando con mi pierna izquierda levantada, cuidándome de no chocar con nada, ya que sería muy doloroso.
Tuve que bañarme, usar el sanitario y preparar mi desayuno gateando. Mi cara se distorcionó del dolor. Recordé que había preparado un botiquín antes de venir. Contenía algunos medicamentos para la gripe, el estómago y problemas digestivos, para la infección de los ojos y varios preparados y unguentos para la aplicación externa.
Por experiencia sabía que cualquier lesión deportiva requería un supresor del dolor, un spray para calmar el músculo y una benda. Se pueden ingerir pastillas anti-inflamatorias, calmantes y otras, pero yo sólo traje en mi botiquín "Saronpasu", un spray para aliviar el dolor de músculos.

No tenía a nadie para ayudarme. En este momento comprendí que yo, hombre solitario, no debería enfermarme. Si me enfermaba experimentaría un tiempo infernal. Sólo, con un pie malo, tuve que moverme con mucho esfuerzo para hacer las cosas, ya sea para alimentarme, vestirme e incluso para usar el sanitario. Era muy difícil desplazarme gateando, ya que mi casita es muy pequeña. Mientras me apoyaba con mis manos en las paredes, recordé que afortunadamente había comprado algunas meriendas. De otro modo, ¿cómo podría llegar al mercado? Ciertamente me hubiera muerto de hambre si no contara con esas meriendas.

Entonces oré a la Madre Dorada del Estanque de Jade: "Hasta hace poco he vivido sin problemas. Ahora tengo que resignarme si mi destino es continuar con dos manos y un solo pie. Puedo seguir en reclusión en esta casita, aun si tuviera que gatear y torcerme para hacer las cosas. Puedo aprender de aceptar esta limitación con alegría hasta que muera. Si esto es mi destino, ruego que me ayude poder soportarlo con tranquilidad."

Me eché un poco de Saronpasu, subí mi pie sobre una almohada para no acumular excesos de líquidos y comencé a meditar.

Durante mi meditación, la Madre Dorada se presentó delante de mí. Ella me bendijo con sus manos y me aplicó un masaje de los canales energéticos de mi pie. Así sucedió diariamente hasta que por fin me reestablecí. Entonces, el sol volvió a brillar para mí.

Después de este incidente, me di cuenta que hasta yo sufro de impedimentos kármicos. No hay otra cosa que temo más que a la enfermedad.

Me paré firmemente sobre mis pies mirando la puesta del sol por la ventana. Muchos recuerdos de Sheng-yen Lu del pasado cruzaron por mi mente y los confronté con el Sheng-yen Lu de ahora. Confirmé que el siguiente verso todavía vale:

Las corrientes bravas del río Yangtze fluyen en el este; con el movimiento de las olas los viejos héroes desaparecen. Bien o mal, éxito o fracaso, todo se olvida cuando nos vamos. Sólo las montañas permanecen firmes, mientras el sol sale y se acuesta continuamente.

Nota: Al haber sanado a la joven sin dedicar los méritos de esa asistencia a algo o alguien ni transferir su impedimento kármico de alguna manera, el quebranto de la joven cayó automáticamente sobre el Gran Maestro Sheng-yen Lu.


· SIGUIENTE »



Volver al incio


Novedades
·Haikus
Envianos tus Haikus para nuestro próximo Boletín.
·Infantiles
Cuentos Budistas para Niños y Adultos de Corazones Tiernos.
·Dibujos
Inspirate a dibujar temas budistas para el próximo Boletín.
·Preguntas
Envia tus preguntas para nuestro próximo Boletín.

Presentado por Renate Roos.
Producción de Pincel Digital®, Derechos Reservados ©2002