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Palabras del Gran Maestro Sheng-yen Lu previo a su Retiro. (Artículo publicado en el periódico True Buddha News # 348, Octubre 2001)
No es la primera vez que me refiero a este cambio en mi vida. Actualmente, todos los días a las cuatro de la tarde me toca dar una enseñanza sobre el Logro de la Gran Luz del Arcoiris para un programa de TV. Esta actividad ya casi se ha convertido en un ritual.
Ahora lo he cambiado. Llevo mis enseñanzas de una manera más flexible. Enseño cuando así lo deseo. Si prefiero dedicarme a otra cosa, también lo hago.
Lo mismo se aplica a la cultivación en grupo los sábados por la noche en Seattle. Ya no tengo un horario fijo para las cosas. Puedo irme al bosque o a la costa; incluso podría encerrarme en una cueva por años. Quiero estar libre.
En el pasado, mis activiades diarias obedecían a un determinado horario. En mi retiro podré moverme como el viento y volar donde quiera. Salvaré a todos los seres que tienen afinidad conmigo; esto no se limita a Seattle.
Esto no implica que dejaría de enseñar o de atender las cosas después que me retire. No tengo la intención de vivir dependiendo de otros.
Cuando me encuentre con los seres con quienes estoy destinado a encontrarme, les enseñaré el sendero del Buda. Ciertamente lo haré, pero ya no tendré que ajustarme a un horario fijo.
Continuaré escribiendo libros y pintando cuadros; seguiré con las enseñanzas y la cultivación donde quiera que vaya. Sólo que ya no conduciré grandes ceremonias. Estas actividades las dejaré a cargo de los venerables maestros. En caso que me encuentre presente, entonces asistiré. Pero ya no tendré que sentarme en el centro. Ya dije que en adelante el maestro a cargo de la ceremonia debe tomar el asiento central; yo me ubicaré a un lado como maestro de honor.
Tengo la esperanza que los venerables maestros de la "True Buddha Foundation" (Fundación del Verdadero Buda) lleven nuestra escuela hacia nuevos adelantos y que continúen expandiendo las enseñanzas en el mundo para que cada vez más personas tengan la oportunidad de conocer y comprender la verdad del universo.
No me retiro para huir de problemas.
Tal como nos recuerda el proverbio chino, "como las olas del río Yangze siempre fluyen hacia delante, así reemplaza la nueva generación a la vieja." Ningún sabio puede durar para siempre. Siempre les tocará a lideres nuevos servir su turno. Ningún lider es irreemplazable e indispensable.
De hecho, el mundo no dejará de girar cuando dejamos de existir. Los días continúan, la cultivación sigue y el sol sale cada mañana.
Los poderes de un hombre son limitados. La fuerza generada por la unidad del grupo es mayor. Por lo tanto, los grupos locales deben concentrarse en el fortalecimiento de un buen espíritu grupal y no tanto en las cosas individuales.
Quisiera aconsejar a todos, que no piensen que determinado lider es indispensable. Por favor, nunca piensen de esta manera. Mientras más competente esté alguien, más compromisos podrá absorber. Traten siempre de aportar el máximo de sus habilidades. Nunca deben ponerse celosos o envidiosos de otros.
Al escoger a sus lideres, deben elegir a los que sean sabios y capaces.
Continuaré con las enseñanzas y con la cultivación; únicamente cambio la rutina. No será una reclusión total, sino que continuaré las cosas de otros modo.
Muchos monjes y discípulos me escribieron expresando su pesar. Anuncié mi retiro hace mucho. Creo que ahora llegó el tiempo de pasar el bastón a otros; no lo hago para evitar problemas. No es que me desaparezco súbitamente y dejo de enseñar. Esto no es el caso. Simplemente creo que debo dejar el paso libre a los más jóvenes. Estaré a su lado y les asistiré en su trabajo.
Om Mani Pemi Jom.
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